Día del Soltero: la celebración del amor propio antes de San Valentín
Mientras el mundo se prepara para celebrar el Día de San Valentín cada 14 de febrero, existe una fecha previa que pone el foco en quienes no están en una relación: el Día del Soltero, que se conmemora el 13 de febrero. Esta efeméride se ha convertido en un espacio para celebrar la individualidad, el amor propio y la libertad personal.
El Día del Soltero surgió de manera espontánea y ha ganado fuerza en los últimos años gracias al impulso de las redes sociales. Su objetivo principal es funcionar como un contrapeso a la intensa comercialización y a la narrativa dominante que rodea al Día de los Enamorados, tradicionalmente centrada en las parejas.
Frente a ese enfoque, esta jornada busca honrar a quienes no tienen pareja, promoviendo una visión positiva de la soltería. La fecha invita a reunirse con amigos, disfrutar de actividades personales, consentirse y contrarrestar posibles sentimientos de tristeza o presión social que suelen intensificarse en esta temporada.
Aunque el 13 de febrero es la fecha más reconocida a nivel internacional, no es la única dedicada a celebrar la soltería. En distintos países existen otras conmemoraciones con el mismo espíritu. En China, por ejemplo, el 11 de noviembre se celebra el llamado Día del Soltero, conocido como Guanggun Jie, elegido por la simbología del número 1, que representa a una persona sola.
Por otro lado, en países como Reino Unido, Estados Unidos y Canadá, el 15 de febrero se conmemora el Single Awareness Day, una fecha que busca reforzar el mensaje de que estar soltero no equivale a estar triste, sino que puede ser una etapa de crecimiento personal, independencia y bienestar emocional.
Más allá de simplemente “no tener pareja”, el Día del Soltero pone el acento en el valor de cada persona como individuo. En un contexto donde el 14 de febrero domina el comercio, el cine y las redes sociales con contenido dirigido a parejas, esta fecha previa funciona como un recordatorio de que el amor propio también merece celebrarse.