Nadar para vivir más: el deporte que puede reducir hasta 50% la mortalidad
Un estudio de la Universidad de Carolina del Sur, citado por la revista MiNDFOOD, sugiere que la natación puede reducir hasta en un 50% la tasa de mortalidad en adultos en comparación con quienes optan por caminar, correr o no realizar actividad física. La investigación siguió durante 32 años a más de 40.000 hombres de entre 20 y 90 años, y ubicó a este deporte entre los más completos y seguros para la salud integral.
El análisis refuerza la reputación de la natación como una disciplina de amplio impacto. La Universidad de Harvard la considera una de las mejores actividades físicas para cualquier etapa de la vida, debido a su capacidad para fortalecer el sistema cardiovascular, mejorar la función pulmonar y trabajar simultáneamente múltiples grupos musculares sin generar un alto impacto articular.
Más allá de los beneficios físicos, la evidencia recopilada por MiNDFOOD destaca efectos positivos sobre la salud mental. Nadar se asocia con la disminución de síntomas de ansiedad y depresión, así como con mejoras en el estado de ánimo y la calidad del sueño. En particular, la práctica en el océano se vincula con sensaciones de bienestar adicionales, una experiencia que conecta con la tradición de la talasoterapia, terapia basada en el contacto con agua marina con antecedentes médicos desde el siglo XVIII.
El agua salada contiene minerales como magnesio, sodio, calcio y sulfatos, que, según diversas fuentes citadas por la publicación, pueden favorecer la regeneración celular, la hidratación cutánea y la desintoxicación de la piel. Aunque estos efectos dependen de múltiples factores individuales, el contacto con el mar ha sido históricamente valorado como complemento terapéutico.
En términos de gasto energético, la natación también compite con otras disciplinas aeróbicas. Datos de la Cleveland Clinic indican que una hora de natación vigorosa puede consumir alrededor de 680 calorías en una persona de 68 kilogramos, cifra similar a correr a 9,6 kilómetros por hora durante el mismo tiempo y superior al ciclismo moderado. La razón es que el agua genera resistencia constante, lo que obliga a activar brazos, piernas, tronco y músculos profundos de manera simultánea.
Este trabajo muscular integral fortalece el corazón y optimiza la capacidad pulmonar. El ejercicio acuático combina intensidad aeróbica con bajo impacto, lo que contribuye a reducir el colesterol, mejorar la presión arterial y aumentar la eficiencia en el uso del oxígeno. Con el entrenamiento regular, disminuyen la frecuencia cardíaca y respiratoria en reposo, indicadores de una mejor condición cardiovascular.
En el plano neurológico, distintos estudios señalan que la actividad aeróbica, incluida la natación, puede favorecer la neurogénesis en el hipocampo, región cerebral asociada al manejo del estrés y la regulación emocional. La Harvard Medical School subraya que el ejercicio regular se relaciona con menores niveles de ansiedad y depresión. Los movimientos rítmicos y repetitivos del nado estimulan la liberación de endorfinas, generando sensaciones de bienestar incluso tras sesiones breves.
Otra ventaja destacada es la seguridad. El medio acuático reduce significativamente el impacto sobre articulaciones, huesos y cartílagos, lo que convierte a la natación en una alternativa ideal para personas mayores, individuos con sobrepeso o quienes se recuperan de lesiones. Los especialistas coinciden en que puede practicarse a lo largo de toda la vida sin necesidad de abandonarla con la edad.
No obstante, Harvard advierte que, aunque fortalece el sistema cardiovascular y muscular, la natación no es especialmente eficaz para aumentar la densidad ósea, ya que no implica soporte de peso corporal. Por ello, recomienda combinarla con actividades como caminar, subir escaleras o entrenar fuerza para mantener la salud ósea.
La diversidad de estilos —como mariposa, espalda, pecho o crol— permite enfocar el trabajo en distintos grupos musculares. El estilo mariposa enfatiza hombros y parte superior de la espalda, mientras que el de espalda activa el dorsal ancho, glúteos e isquiotibiales. Esta versatilidad facilita adaptar la práctica a objetivos que van desde el acondicionamiento general hasta la rehabilitación.
Las conclusiones de la Universidad de Carolina del Sur, MiNDFOOD y la Universidad de Harvard coinciden en que la natación, realizada de manera constante, ofrece beneficios que trascienden la condición física inmediata. Al combinar resistencia cardiovascular, bajo riesgo de lesiones y efectos positivos sobre el bienestar mental, se consolida como una de las alternativas más completas para cuidar el cuerpo y la mente a largo plazo.