1 de abril de 2026

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Jerusalén vive una Semana Santa bajo fuego y con lugares santos vacíos

Jerusalén vive una Semana Santa atípica por la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán, provocando la cancelación de las procesiones.

Qué tal, chilangos y lectores de todo México. Les habla Jesús Muñoz. El panorama que se vive hoy, 31 de marzo de 2026, en las calles empedradas de la Ciudad Vieja de Jerusalén, es de una soledad que cala hasta los huesos. Olvídense de las multitudes de fieles apretujados que año con año saturan el vía crucis; la realidad actual es que los recintos más sagrados del cristianismo están desiertos.

La escalada de violencia y los constantes operativos militares obligaron a las autoridades religiosas y civiles a tomar una decisión drástica: la clausura de los lugares santos y la suspensión total de las procesiones de la Semana Mayor. El choque armado mantiene a la capital religiosa bajo un asedio invisible pero ruidoso. En este punto del mapa, las oraciones de los pocos residentes locales se mezclan con el sonido de las sirenas antiaéreas y el estruendo de los misiles que impactan a diario en diversas zonas de la región.

El golpe al peregrinaje y la fe

El impacto económico y espiritual en la zona es brutal y no tiene precedentes cercanos. El epicentro del turismo religioso se ha apagado por completo debido a la nula seguridad para los visitantes internacionales.

«Este año teníamos muy buenas expectativas de ocupación, sin embargo, todos los grupos cancelaron«, lamentó Samanta Rivera, directora de ventas de Notre Dame, el complejo de hospedaje más grande para los fieles en Tierra Santa.

Para que se den una idea del vacío, el templo del Santo Sepulcro, que normalmente recibe a miles de personas de todo el mundo en estas fechas, permanece con sus pesadas puertas cerradas al público masivo. Los locatarios de la zona que viven del comercio religioso reportan pérdidas totales en sus ingresos.

Sin tregua en las calles

La icónica Vía Dolorosa luce como un pueblo fantasma. Los pocos habitantes que aún permanecen en la Ciudad Vieja únicamente asoman la nariz a la calle para conseguir víveres o medicamentos indispensables para subsistir el día.

El conflicto bélico directo entre las fuerzas de la coalición y el gobierno de Teherán mantiene el espacio aéreo del Medio Oriente en constante disputa, lo que derivó también en la cancelación de vuelos comerciales hacia el aeropuerto de Tel Aviv.

Esta parálisis deja una estampa lúgubre para la historia: una de las conmemoraciones de fe más importantes del planeta, frenada en seco por el fuego cruzado de la artillería pesada.

 

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